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El espía puede estar dentro de tu tecnología
Donde el caos tecnológico encuentra su equilibrio. Número #087

📰 FLASH NEWS
🚀 Grok 4.6 ya compite de tú a tú con los modelos más potentes de OpenAI y Anthropic
El nuevo modelo de SpaceXAI ha alcanzado 61 puntos en el Intelligence Index de Artificial Analysis, empatando con GPT-5.6 Sol y quedándose a solo uno y dos puntos de Claude Fable 5 y Opus 5. Además, mantiene un precio de 2 dólares por millón de tokens de entrada y 6 dólares de salida, bastante por debajo de otros modelos con capacidades similares.
El salto también muestra la velocidad a la que está evolucionando Grok: ha ganado cinco puntos en este índice en apenas un mes y ya obtiene resultados competitivos en programación. De ser un modelo secundario y polémico, Grok se está convirtiendo en un rival real para OpenAI y Anthropic, especialmente por su relación entre rendimiento y coste.
🤖 Grok Bot convierte la IA de Elon Musk en un “trabajador” autónomo
SpaceXAI ha presentado Grok Bot, un nuevo sistema de agentes capaz de recibir un encargo y ejecutarlo de principio a fin. Cada bot dispone de su propio ordenador virtual, puede entrar en aplicaciones y webs, completar tareas de varios pasos y volver al usuario únicamente cuando termina o necesita una decisión.
Además, permite lanzar varios agentes en paralelo y coordinarlos entre sí para repartirse el trabajo y compartir contexto. También puede observar cómo realiza una tarea el usuario, aprender ese proceso y repetirlo posteriormente como una rutina. Por ahora está en beta, pero SpaceXAI ya asegura utilizarlo internamente en ventas, marketing, operaciones, finanzas e ingeniería.
🖼️ Grok Imagine 2.0 ya es uno de los mejores generadores de imágenes del mundo
xAI ha lanzado Grok Imagine Image 2.0, una nueva versión que ya ocupa el segundo puesto en Arena tanto en generación como en edición de imágenes, solo por detrás de GPT-Image-2. Además, incorpora edición por zonas, eliminación de fondos y la posibilidad de usar hasta cinco imágenes de referencia.
Lo importante es que Grok ya no compite solo en texto. xAI está recortando distancia también en imagen y empieza a ofrecer herramientas pensadas para uso creativo y profesional, aunque todavía sin API para integrarlo en otros productos.
⚡ Google lanza Gemini 3.7 Flash con más potencia y un precio más bajo
Google ha presentado Gemini 3.7 Flash, una actualización centrada en programación, agentes autónomos y trabajo con documentación compleja. Mejora claramente a Gemini 3.6 Flash en pruebas de código y ya está disponible en la API, AI Studio, Android Studio y Gemini Spark.
Lo importante es que Google está acelerando mucho el ritmo de lanzamientos y usando la familia Flash como punta de lanza mientras Gemini 3.5 Pro sigue retrasado. La batalla ya no va solo de sacar el modelo más potente, sino de ofrecer mejoras rápidas, útiles y competitivas en precio.
🔋 China crea una batería nuclear capaz de funcionar durante miles de años
Investigadores chinos han desarrollado una pequeña batería basada en carbono-14 que genera apenas 1,13 microvatios, pero puede producir energía durante siglos sin necesidad de recarga ni mantenimiento.
Lo interesante no está solo en su duración, pensada para aplicaciones como sondas espaciales, dispositivos submarinos o implantes médicos. Todos sus componentes, incluido el chip encargado de convertir la energía, se fabrican en China, reforzando también su estrategia de autosuficiencia tecnológica.
🤖 EL CHIP MAESTRO
Tiempo de lectura: 3 minutos
🕵️ El espía ya no lleva gabardina: ahora viene integrado en la tecnología
Durante décadas, cuando pensábamos en espionaje imaginábamos agentes secretos, micrófonos ocultos o escuchas telefónicas.
Pero esa imagen se está quedando vieja.
Hoy el espía puede ser un dron.
Un router. Una app. Un coche eléctrico. Una actualización de software.
O incluso un sistema de inteligencia artificial trabajando en segundo plano.
Lo preocupante no es que los Estados espíen. Eso ha ocurrido siempre.
Lo nuevo es que la infraestructura que usamos cada día se ha convertido en el terreno donde ocurre ese espionaje.
La tecnología ya no es solo una herramienta.
También es una posición de poder.
Quien controla los dispositivos, las redes, los datos, las plataformas y las cadenas de suministro no solo vende productos.
Puede observar. Puede influir. Puede anticiparse.
Y, en algunos casos, puede preparar el terreno para algo más grave.
🧩 El dron que hacía señales a China
Uno de los casos más inquietantes ocurrió en Reino Unido.
La Royal Navy estaba usando drones de vigilancia K3 Scout, una tecnología pensada para observar, proteger y operar en entornos sensibles.
Sobre el papel, todo estaba en orden.
Los equipos habían sido comprados a un proveedor externo y se suponía que cumplían los requisitos de seguridad.
Pero entonces apareció una señal extraña.
Las cámaras de los drones estaban enviando comunicaciones tipo heartbeat a una dirección IP en China.
Un “heartbeat” no tiene por qué ser una filtración masiva de datos.
Es más parecido a un latido técnico: una pequeña señal periódica que indica que un dispositivo está activo, conectado o respondiendo.
Pero en un sistema militar, ese matiz cambia mucho.
Porque incluso una comunicación aparentemente pequeña puede revelar actividad, confirmar que el dispositivo está operativo o demostrar que existe un canal que no debería estar ahí.
La Royal Navy reaccionó desconectando la conectividad a internet de esos drones.
Y aquí viene lo incómodo.
El problema no era que el dron entero fuera chino.
El problema estaba en una pieza concreta: las cámaras incluían componentes fabricados en China que habían pasado los filtros de la cadena de suministro.
Es decir, no hizo falta comprometer todo el sistema.
Bastó con que una parte del sistema no fuera lo que parecía.
Ese es el gran aviso.
En la tecnología moderna, la seguridad no depende solo del producto final.
Depende de cada proveedor, cada chip, cada cámara, cada firmware y cada actualización que viene dentro.
Puedes comprar un sistema certificado.
Puedes confiar en el contratista.
Puedes revisar el dispositivo por encima.
Y aun así, descubrir después que una pieza estaba comunicándose con donde no debía.
Por eso este caso es tan importante.
No demuestra que todos los drones sean peligrosos.
Demuestra algo más difícil de gestionar: cuando una tecnología depende de una cadena global de componentes, la pregunta ya no es solo “¿quién me vende esto?”.
La pregunta es: “¿quién ha fabricado cada parte de lo que estoy metiendo en mi infraestructura?”
🏭 Cuando una fábrica también puede ser una posición estratégica
El mismo dilema aparece en España con el proyecto de SAIC Motor para abrir una planta de vehículos eléctricos en el puerto exterior de Ferrol.
Sobre el papel, la propuesta tiene lógica económica.
Inversión. Empleo. Industria.
Actividad para una zona que puede necesitarla.
Pero Ferrol no es un lugar cualquiera.
La planta estaría cerca del arsenal de la Armada y del astillero militar de Navantia, donde se construyen buques con tecnología sensible.
Por eso, informes internos de Defensa y del CNI han alertado del riesgo de situar una empresa estatal china en una zona tan estratégica.
Aquí aparece el choque de fondo: lo que para una administración puede ser una oportunidad industrial, para otra puede ser una vulnerabilidad geopolítica.
Y ese es uno de los grandes dilemas de esta década.
No todas las inversiones son solo inversiones.
No todas las fábricas son solo fábricas.
No todos los proveedores son solo proveedores.
Cuando hablamos de tecnología crítica, ubicación y propiedad también son seguridad nacional.
📱 El espionaje ya vive en móviles, redes y actualizaciones
Los casos más conocidos muestran que el espionaje tecnológico no depende de un único formato.
Pegasus convirtió el móvil en una herramienta de vigilancia total.
Una infección podía dar acceso a mensajes, fotos, micrófono y cámara. En España, el Gobierno confirmó en 2022 que los teléfonos de Pedro Sánchez (presidente del gobierno) y Margarita Robles (ministra de defensa) fueron infectados en 2021.
Salt Typhoon, vinculado a China, apunta a otra escala: redes de telecomunicaciones infiltradas durante años para capturar metadatos, geolocalizaciones y tráfico de internet.
Volt Typhoon muestra un enfoque distinto: entrar en infraestructuras críticas y quedarse dentro, preparado para actuar durante una crisis futura.
Y SolarWinds enseñó una lección brutal: si comprometes una actualización legítima de software puedes llegar a miles de organizaciones sin atacarlas una por una.
La idea común es clara.
El espionaje ya no necesita parecer espionaje.
Puede esconderse en la capa técnica que sostiene internet, las empresas, los gobiernos y los servicios que usamos cada día.
Ahí está el cambio.
La frontera entre lo civil y lo militar se vuelve borrosa cuando todo depende de la misma infraestructura digital.
🤖 La IA añade otra capa al problema
A finales de 2025, Anthropic reveló una campaña de ciberespionaje orquestada mayoritariamente por un sistema de IA.
Según la compañía, un grupo vinculado con alta confianza a China manipuló Claude Code para automatizar entre el 80% y el 90% de las tareas de intrusión contra unas treinta organizaciones.
La IA no actuaba como una simple herramienta para escribir código.
Participaba en el reconocimiento, el desarrollo de exploits, la prueba de credenciales, el movimiento lateral y la priorización de datos para exfiltrar.
El humano seguía existiendo.
Pero intervenía menos.
Y ese es el salto.
La IA reduce el coste de lanzar campañas sofisticadas.
Acelera tareas técnicas.
Permite probar más rutas.
Y hace que organizaciones que antes quizá no merecían el esfuerzo de un equipo especializado puedan ser sondeadas por sistemas semiautónomos.
No hace falta imaginar una IA consciente conspirando contra el mundo.
Basta con algo más simple:
modelos capaces, conectados a herramientas, usados por actores estatales con objetivos claros.
Eso ya es suficiente para cambiar la ciberseguridad.
🛡️ Controlarlo todo es casi imposible
La respuesta lógica sería auditarlo todo.
Cada componente. Cada proveedor. Cada línea de código. Cada actualización. Cada conexión.
Pero en la práctica es muy difícil.
El caso de los drones británicos muestra que incluso con certificaciones y auditorías pueden colarse componentes de origen problemático.
Volt Typhoon y Salt Typhoon aprovechan routers, VPNs, cortafuegos y dispositivos secundarios que muchas organizaciones ni siquiera vigilan bien.
Y SolarWinds demostró que incluso una actualización legítima puede convertirse en una puerta trasera si el proveedor queda comprometido.
Por eso, la seguridad absoluta no existe.
Lo que sí existe es reducir riesgo.
Segmentar redes. Limitar proveedores de alto riesgo. Controlar mejor las cadenas de suministro.
Asumir que ciertos sistemas no deben depender de actores geopolíticamente sensibles.
Y aceptar que la comodidad tecnológica también tiene un precio.
Porque todo proveedor barato, rápido y conectado puede tener una segunda lectura.
La pregunta no es solo cuánto cuesta usarlo.
Es cuánto cuesta depender de él.
🌍 El nuevo mapa del espionaje tecnológico
El siglo XXI ha dejado una regla incómoda: cualquier tecnología suficientemente extendida puede convertirse en vector de espionaje geopolítico.
Una app de vídeos, un dron comercial, un router doméstico, una planta industrial, una actualización de software o un sistema de IA pueden convertirse en piezas de espionaje si están conectados a una infraestructura estratégica.
No porque todo esté necesariamente infectado.
Sino porque todo está conectado.
Y cuando todo está conectado, casi cualquier punto puede convertirse en una entrada.
Ese es el nuevo mapa del poder.
Ya no se trata solo de quién tiene más soldados, más barcos o más satélites.
También importa quién fabrica los componentes.
Quién mantiene el software.
Quién controla la nube.
Quién almacena los datos.
Quién entrena los modelos.
Quién puede mirar sin ser visto.
📢 ¿Estamos preparados para vivir en un mundo donde la tecnología que usamos para trabajar, movernos o comunicarnos también puede ser una pieza de espionaje geopolítico?
Quizá no podamos volver a un mundo desconectado.
Pero sí tendremos que decidir qué tecnologías aceptamos, de quién dependemos y qué sectores son demasiado sensibles como para dejarlos en manos de cualquiera.
Porque el espía del futuro quizá no entre por una ventana.
Quizá ya venga instalado de fábrica.
Si esta newsletter te ayuda, en la comunidad de Código YI vamos un paso más allá: guías, prompts, recursos, herramientas y un grupo privado donde puedes preguntar dudas, compartir lo que estás construyendo y aprender a aplicar la IA a tu trabajo, contenido o negocio sin perderte entre tanto ruido.
Estamos reuniendo todo lo que usamos y aprendemos en un solo sitio, así que si quieres avanzar más rápido y acompañado, puedes entrar aquí:
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🍿 LA BUTACA DEL CAOS
Skyfall (2012)
Dirección: Sam Mendes
Todos temen al hombre con la pistola. Nadie teme al que ya tiene tu contraseña.
🎯 Trama
Un disco duro desaparece. Dentro, la identidad de todos los agentes infiltrados en organizaciones terroristas del mundo. Bond corre detrás de él como quien persigue humo, mientras el MI6 descubre algo mucho más incómodo: el enemigo no viene de fuera. Viene de dentro, con credenciales caducadas y muchísimo rencor. Raoul Silva no asalta el edificio. Deja que el edificio lo invite a pasar. Su portátil entra en la red del servicio como una prueba forense inofensiva, certificada, revisada, y entonces hace lo que hacen las cosas que nadie audita del todo: abrir puertas. Ese es el chiste, y no tiene gracia. La amenaza no rompió el perímetro. Le dieron un pase de visitante.
👥 Personajes
Daniel Craig entrega el Bond más averiado de su etapa, un arma vieja que falla en el polígono y aun así insiste en dispararse a sí misma. Judi Dench como M es el corazón del asunto: una burócrata acorazada obligada a defender su relevancia ante un comité que la ve como un fósil analógico. Javier Bardem se lo pasa de miedo con Silva, teatral, herido, coqueto, un villano que no quiere el mundo, solo quiere mirar a mamá y explicarle lo que le hizo. Ben Whishaw redefine a Q en una frase: ahora el daño se hace en pijama, desde un portátil, antes del desayuno. Ralph Fiennes acecha por los pasillos con la sonrisa del que ya sabe cómo acaba la reunión.
🎬 Estilo y narrativa
Roger Deakins fotografía esto como si Bond hubiera contratado a un pintor por error. Shanghái en neón y siluetas, un duelo entre cristales que parece un sueño de acuario, Macao dorado hasta la náusea. Thomas Newman sustituye la percusión por tensión. Mendes se toma su tiempo, quizá demasiado en el tramo medio, pero convierte una franquicia de gadgets en un drama sobre la obsolescencia. Rara vez una película de acción se ha permitido preguntarse en voz alta si su protagonista sigue sirviendo para algo.
🧨 Conclusión
Aquí está el detalle que da escalofríos catorce años después. La película entera se sostiene sobre una idea aburridísima: alguien conectó un dispositivo a una red que confiaba demasiado. Ni gabardina, ni micrófono en el jarrón. Un componente comprometido dentro del sistema, exactamente como esas cámaras que mandaban latidos a una IP donde no tocaba. El espionaje moderno no necesita entrar por la ventana. Necesita que le firmes el albarán de entrega. Silva lo dice con una sonrisa insoportable y tiene razón: el mundo cambió, y algunos siguen buscando al enemigo en el tejado.
¿Cuántas de las cosas que hay ahora mismo en tu casa recibieron ese albarán sin que nadie las mirase dos veces?
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