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Exámenes contra máquinas: la nueva guerra por copiar
Donde el caos tecnológico encuentra su equilibrio. Número #077

📰 FLASH NEWS
🖥️ NVIDIA acaba de presentar un chip que podría cambiar el futuro de los ordenadores Windows
La mayoría de portátiles Windows siguen funcionando con procesadores Intel o AMD. NVIDIA quiere romper esa dependencia con RTX Spark, un nuevo chip que promete combinar la potencia de una gráfica dedicada, un procesador tradicional y funciones avanzadas de IA en una sola pieza. Sobre el papel, sería capaz de mover juegos exigentes, tareas creativas e inteligencia artificial local consumiendo mucha menos batería que los equipos actuales.
Lo importante no es el chip en sí, sino lo que representa. Microsoft, NVIDIA y fabricantes como ASUS, Lenovo o Dell están apostando por una nueva generación de PCs basados en arquitectura ARM, similar a la que utilizan los Mac de Apple. Si la apuesta sale bien, podríamos ver portátiles más potentes, más silenciosos y con mucha más autonomía, algo que Windows lleva años intentando conseguir sin demasiado éxito.
🤖 Anthropic ya deja que Claude escriba el 80% de su propio código
Anthropic asegura que más del 80% del código que incorpora a sus sistemas ya ha sido generado por Claude. Los ingenieros siguen supervisando, pero cada vez programan menos a mano y pasan más tiempo dirigiendo, revisando y validando lo que hace la IA. El resultado: un desarrollador de la compañía produce hoy hasta ocho veces más código que hace unos años.
Lo importante no es solo la cifra, sino lo que anticipa. Anthropic cree que entramos en una etapa donde las IAs ayudarán a crear versiones mejores de sí mismas: corrigiendo errores, generando datos de entrenamiento y acelerando su propia evolución. El cuello de botella ya no es que la IA escriba código, sino que los humanos puedan revisar todo lo que produce.
👔 Microsoft quiere que tu próximo compañero de trabajo sea una IA
Microsoft ha presentado Scout, un agente de IA integrado en Teams que actúa como un empleado más. Puede leer correos, revisar mensajes, gestionar el calendario, reprogramar reuniones, redactar respuestas y hacer seguimiento de tareas pendientes. La idea es simple: mientras tú estás ocupado, Scout sigue organizando y coordinando trabajo en segundo plano.
Lo relevante es la tendencia que representa. Después de cambiar la programación, los agentes de IA llegan al trabajo de oficina tradicional. Microsoft, Google y otras tecnológicas compiten por crear asistentes permanentes capaces de gestionar comunicación, logística y planificación diaria. El objetivo ya no es responder preguntas, sino ejecutar tareas completas como un “empleado digital”.
🍏 Apple acaba de aprobar su primer agente de IA dentro de iMessage
Apple ha dado luz verde a Poke, el primer agente de IA autorizado para funcionar dentro de Messages for Business. Podrá gestionar tareas como organizar agendas, controlar dispositivos inteligentes, editar fotos o hacer seguimiento de objetivos personales directamente desde iMessage. Lo importante no es solo Poke: es que Apple empieza a abrir su ecosistema a agentes de IA de terceros.
El movimiento llega justo antes de la WWDC 2026 y apunta a una idea clara: que la mensajería se convierta en la nueva interfaz para usar IA. En vez de abrir apps, bastará con escribir un mensaje para que un agente actúe por ti. Apple, como siempre, abre la puerta… pero cobrando y controlando cada centímetro.
🪪 China acaba de crear el DNI para robots humanoides
China ha lanzado un sistema de identificación único para robots humanoides: una especie de DNI digital permanente. Cada robot tendrá un código de 29 caracteres que permite saber quién lo fabricó, qué modelo es y seguir todo su recorrido, desde la fábrica hasta el reciclaje. La idea no es solo ordenarlos, sino poder controlar mantenimientos, riesgos y responsabilidades cuando estos robots empiecen a convivir con personas.
Lo interesante es que China no está esperando a que los humanoides sean masivos para regularlos. La plataforma ya incluye más de 28.000 robots y más de 200 modelos distintos, con estándares comunes para fabricantes, empresas y administraciones. Mientras medio mundo sigue enseñando prototipos, China ya prepara las reglas para gestionar millones de robots en la vida real.
💻 Google quiere meter una IA avanzada dentro de tu portátil
Google ha presentado Gemma 4 12B, un modelo capaz de entender texto, imágenes y audio que puede ejecutarse directamente en un portátil con 16 GB de memoria. La idea es llevar capacidades avanzadas de IA al dispositivo del usuario, sin depender siempre de servidores externos ni centros de datos gigantes.
Lo interesante es el cambio de dirección: mientras muchas empresas crean modelos cada vez más enormes y caros, Google apuesta por una IA más eficiente, abierta y local. Menos nube, más privacidad y más posibilidades para crear asistentes y agentes que funcionen directamente desde tu propio ordenador.
🤖 EL CHIP MAESTRO
Tiempo de lectura: 3 minutos
🕵️ Copiar en la era de la IA: la nueva chuleta ya no cabe en un papel
La chuleta de toda la vida se está quedando obsoleta.
Ya no hace falta un papel doblado.
Ni escribir fórmulas en la mano.
Ni esconder apuntes bajo la mesa.
Ahora basta con unas gafas aparentemente normales.
Un reloj inteligente.
Un móvil oculto en la mochila.
Y una IA respondiendo en tiempo real.
Esta semana miles de estudiantes se juegan la entrada en la universidad en Selectividad en España. Pero el ambiente ya no se parece al de hace unos años.
Varias comunidades autónomas han reforzado la seguridad con detectores de radiofrecuencia para localizar móviles, relojes inteligentes, pinganillos invisibles o gafas conectadas.
Mochilas alejadas.
Dispositivos apagados.
Barridos aleatorios.
Sanciones que pueden acabar en un cero en toda la convocatoria.
La escena empieza a parecer menos un examen y más un control de seguridad.
Y no ocurre solo en Selectividad.
En el sistema oficial de formación de especialistas médicos en España (MIR) de este año, al menos un opositor fue descubierto usando gafas con IA y un smartwatch para copiar.
La tecnología ya no sirve únicamente para estudiar mejor.
También está empezando a poner en duda cómo evaluamos lo que alguien sabe.
💡 La IA no solo está entrando en las aulas. Está obligando a replantear qué significa aprobar un examen.
👓 La nueva chuleta: gafas, relojes y respuestas en segundos
El sistema puede ser sorprendentemente simple.
Las gafas captan una pregunta.
El móvil la envía a una IA.
La respuesta llega al reloj inteligente o al oído del estudiante.
Todo en segundos.
Sin sacar el teléfono. Sin mirar una pantalla evidente. Sin levantar demasiadas sospechas.
Dispositivos como las Ray-Ban Meta o modelos similares ya incorporan cámaras, micrófonos y altavoces integrados en unas patillas que pueden parecer completamente normales.
En el caso del MIR, el método descrito fue precisamente ese: gafas conectadas, móvil oculto y respuestas recibidas a través de un smartwatch.
El opositor acabó con la prueba anulada y un cero.
Y no ha sido el único.
En La Rioja, España, la policía interceptó también a un aspirante al carné de conducir que utilizaba unas gafas inteligentes para captar las preguntas del examen teórico, enviarlas al exterior y recibir las respuestas a través de un microauricular prácticamente invisible.
Ahí está el verdadero cambio.
La trampa ya no consiste en esconder una chuleta.
Consiste en llevar un sistema completo integrado en el cuerpo.
Pero estos casos dejan una pregunta incómoda.
Si un método así ha conseguido colarse en exámenes médicos y pruebas oficiales, ¿cuántos usos similares pasan desapercibidos?
🎧 Nanopinganillos: una IA susurrando dentro del oído
Las gafas son solo una parte del problema.
El otro gran protagonista son los nanopinganillos.
Pequeños dispositivos que se introducen en el canal auditivo, funcionan por inducción magnética y pueden recibir audio desde un collar o brazalete oculto conectado al móvil.
No hace falta que una persona dicte las respuestas desde fuera.
También puede hacerlo una IA.
El circuito es fácil de imaginar: foto del examen, modelo de IA resolviendo, respuesta enviada, voz en el oído.
Estos kits se venden en internet de forma bastante abierta y se promocionan como herramientas para copiar sin ser detectado.
Por unos 40 o 50 euros puedes comprar el set completo.
Pinganillo. Collar. Micrófono.
A veces incluso pequeñas cámaras.
La IA no ha inventado las trampas.
Pero las ha vuelto mucho más accesibles.
Y mucho más potentes.
Antes necesitabas a alguien fuera del aula dispuesto a ayudarte.
Ahora puedes llevar un “cerebro externo” conectado a la nube.
📱 El móvil ya no es la trampa: es el centro de mando
Durante años, la solución parecía sencilla: prohibir móviles.
Pero el móvil ya no necesita estar encima de la mesa.
Puede estar apagado visualmente.
Escondido. Guardado.
Y aun así actuar como puente entre el aula y la IA.
Conecta gafas. Relojes. Auriculares. Cámaras ocultas. Bolígrafos inteligentes. Calculadoras avanzadas.
El verdadero cambio está ahí.
La trampa ya no es un dispositivo aislado.
Es un ecosistema.
Un sistema distribuido donde cada pieza hace una parte del trabajo.
Y al otro lado está el software.
ChatGPT. Claude. Gemini. DeepSeek.
O modelos especializados en exámenes concretos.
En medicina, por ejemplo, herramientas entrenadas específicamente para el MIR ya han alcanzado resultados superiores al 95% de aciertos en convocatorias recientes, por encima de los mejores aspirantes humanos.
Eso abre un debate brutal.
Si una IA puede resolver un test mejor que casi cualquier persona, ¿qué está midiendo realmente ese examen?
Memoria. Velocidad. Concentración.
O simplemente quién consigue entrar con el mejor dispositivo oculto.
🚨 La respuesta: detectores, inhibidores y aulas cada vez más blindadas
Las instituciones ya están reaccionando.
La gran novedad en la selectividad en España es el uso más sistemático de detectores de radiofrecuencia.
Estos dispositivos permiten localizar señales de Bluetooth, Wi-Fi, 4G, 5G o radio dentro del aula.
Es decir: móviles ocultos, relojes, gafas conectadas, pinganillos, cualquier aparato que esté transmitiendo.
También se están usando controles más básicos.
Detectores de metales.
Revisiones visuales.
Inspección de muñecas y orejas.
Mochilas lejos de los pupitres.
Rondas durante el examen.
Prohibiciones explícitas de relojes, bolígrafos y gafas inteligentes.
En algunas oposiciones también se estudia el uso de inhibidores de frecuencia para bloquear comunicaciones.
Pero ahí aparece otro problema.
Estos sistemas están regulados porque pueden interferir con servicios esenciales.
La guerra tecnológica empieza a parecer absurda: gafas con IA contra detectores, nanopinganillos contra brazaletes interceptores, móviles ocultos contra inhibidores, nuevos dispositivos contra nuevas normas.
💡 El sistema educativo está entrando en una carrera “armamentística” que probablemente no pueda ganar solo con vigilancia.
🧠 El verdadero problema no es copiar. Es qué estamos evaluando
Blindar los exámenes puede funcionar durante un tiempo.
Pero no resuelve la cuestión de fondo.
El modelo actual fue diseñado para un mundo sin asistentes inteligentes disponibles en segundos.
Un mundo donde demostrar conocimiento significaba recordar datos, resolver ejercicios y responder preguntas cerradas bajo presión.
Ese mundo ya no existe.
Por eso algunas administraciones empiezan a introducir preguntas que exigen más análisis, razonamiento crítico y aplicación práctica.
No basta con recitar. Hay que interpretar. Comparar. Argumentar. Decidir.
Porque una IA puede contestar muchas preguntas.
Pero eso no significa que el estudiante sepa usar esa respuesta.
Ni detectar cuándo está equivocada.
Ni aplicarla a una situación ambigua.
Ni justificar una decisión.
La solución no puede ser solo convertir cada examen en un aeropuerto.
Tiene que ser diseñar pruebas donde copiar deje de ser tan útil.
💡 El reto no es impedir que los estudiantes tengan acceso a la IA. Es evaluar aquello que la IA no puede demostrar por ellos.
🎓 Estudiar con una IA al lado
La IA no va a desaparecer de las aulas.
Tampoco debería hacerlo.
Puede ayudar a estudiar.
Crear simulacros.
Resumir temarios.
Preparar preguntas.
Explicar conceptos.
Personalizar el aprendizaje.
Pero una cosa es usarla como apoyo.
Y otra convertirla en un sustituto invisible durante una prueba.
La Selectividad 2026 deja una imagen bastante clara del momento actual.
Un sistema educativo intentando proteger exámenes diseñados para el pasado frente a herramientas que avanzan mucho más rápido que las normas.
La pregunta ya no es solo cómo pillamos al tramposo.
Es otra.
¿Qué merece la pena evaluar en una era donde una IA puede responder casi cualquier test desde el bolsillo?
📢 ¿Tiene sentido seguir examinando igual cuando una máquina puede acertar más respuestas que la mayoría de los estudiantes? ¿Deberíamos blindar mejor los exámenes o empezar a rediseñarlos desde cero?
Porque quizá el futuro de la educación no consista en aprender a responder sin IA.
Sino en demostrar que sigues sabiendo pensar cuando la IA está ahí.
🍿 LA BUTACA DEL CAOS
Catch Me If You Can (2002)
Dirección: Steven Spielberg
Frank Abagnale Jr. fue piloto, médico y abogado sin haber estudiado nada de eso. El sistema lo evaluó, lo certificó y lo contrató. El sistema se equivocó. Ahora mismo, en algún examen de Selectividad, alguien lleva unas gafas perfectamente normales.
🎯 Trama
Frank Abagnale Jr. tiene dieciséis años, un traje de Pan Am y la capacidad de convencer a cualquier institución de que es exactamente lo que necesita que sea. Piloto. Médico. Abogado. No sabe volar, no sabe diagnosticar, no sabe litigar. Pero sabe algo más útil: que los sistemas de verificación evalúan apariencias, no competencias.
El FBI lo persigue en la figura del agente Carl Hanratty, un hombre que dedica años a entender que el problema no es el fraude sino el vacío que lo hace posible: un sistema que confunde credenciales con conocimiento, uniforme con capacidad, firma con saber.
La IA no ha inventado ese vacío. Solo lo ha democratizado.
👥 Personajes
DiCaprio construye a Frank como alguien que no miente exactamente: ocupa los espacios que los demás dejan abiertos. El sistema le tiende la mano y él la estrecha con la firma correcta. No es un genio. Es alguien que entiende mejor que nadie cómo funciona la confianza institucional.
Tom Hanks como Hanratty es el cazador que siempre llega tarde, no por incompetencia sino porque las reglas del juego cambian más rápido que las instituciones que las aplican. Cada vez que cierra una puerta, Frank ya está al otro lado con otro nombre.
Esa dinámica lleva décadas siendo la misma.
🎬 Estilo y narrativa
Spielberg filma los años sesenta con una nostalgia que no romantiza: los colores son cálidos, el jazz suena bien, y debajo de todo hay algo levemente irreal, como si la elegancia de la época fuera también una actuación. John Williams entrega una de sus bandas sonoras más contenidas, casi cómplice. El ritmo es el de un artista: fluido, sin esfuerzo visible, siempre un giro por delante del espectador.
🧨 Conclusión
La pregunta que deja la película no es cómo atrapa el sistema a Frank. Es por qué tardó tanto. Y la respuesta es incómoda: porque durante años, Frank fue perfectamente funcional en los roles que fingía. Los pacientes no murieron. Los cheques funcionaron. El sistema evaluaba lo que podía medir, no lo que importaba.
Hoy los detectores de radiofrecuencia barren las aulas buscando señales de Bluetooth y 4G. Los vigilantes inspeccionan muñecas y orejas. Las mochilas se alejan de los pupitres.
Frank Abagnale habría aprobado igual.
La pregunta no es si el tramposo lleva gafas inteligentes. Es qué estaban midiendo exactamente antes de que llegaran las gafas.
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